miércoles, 1 de mayo de 2019

Brillando en la adversidad - "Quills" (2000)

 Por Gabo Goyo


Somos en mucho de nuestras vidas totalmente y sobretodo, hipócritas, esto es lo que se muestra a cada ´paso de la película, inspirada en la vida y últimos años del mítico Marqués de Sade. Nos vemos como hipócritas a cada paso, hacia nosotros mismos, ocultamos, reprimimos, los deseos más básicos, y comunes, pues mueren como silencios reprimidos en lo más profundo de nuestra alma y mente. Deseos tapiados dentro de una cárcel de conservadurismo religioso, que para peor de males es una impostura frente a todos.
La primera pregunta que pudiera salir en un intento de hacer semejante película es: ¿Cómo adaptar a Sade?, y evidentemente, se me ocurre la respuesta, “como sea, siempre y cuando quede intacta su rebeldía”, pero de esta, “rebeldía” hablaremos más adelante. La obra adapta el final de su vida en el asilo Charenton, desde donde aún publicaba algunas de sus obras, pese a la constante censura.





 Quills (2000), fue dirigida por Philip Kaufman
No me parece una crítica al clero, Mas, el espíritu anticlerical de Sade yace en esta película (obviamente conociendo su ateísmo). De manera astuta nos acercamos a las percepciones de los que en otros tiempos vivían bajo ese rigor, aplacando sus más básicos instintos para no ser víctimas de una iglesia que usa a su favor la siempre efectiva industria del miedo. Dentro de este contexto una mente sobre todo rebelde, da rienda suelta a su imaginario con el fin último (no sé si fue su objetivo) de despertar en el colectivo las ganas de satisfacer sus deseos, pero su obra no se queda ahí, pues más allá de la literalidad de su obra, una de las cosas que logra (aparte de la excitación sexual) es la conciencia de uno mismo, a partir de esto, uno llega de manera inevitable a más de un cuestionamiento, cuestionamientos inscritos en lo profundo de nuestro genoma, del mismo modo que están inscritos esos deseos y las locas ganas de satisfacerlos.
Sin duda uno de los mejores facetas de la película son las actuaciones, encabezadas por el mítico Geoffrey Rush, muy bien acompañado por Kate Winslet, Joaquin Phoeix, Michael Caine, etc. Con diálogos inteligentes y bien estructurados, llenos de astucia, lirica, e incluso poesía métrica. Lastimosamente lo que más quedara de la película es el erotismo que usa para reflejar la vida del marques, pues, si bien puede ser bien cierto lo que más rescata un servidor es la libertad que se manifiesta desde dentro de una celda.
Los deseos del abate totalmente reprimido a lo largo de todo el film y satisfecho ya en lo último con el acto de necrofilia. Esto me parece un punto flaco, pues una de las cosas que hace la película es cuestionar ese deseo naciente en lo más profundo de ser, y reprimido desde su fe y sus preceptos religiosos, y el magnífico acto de necrofilia (magnifico por “humanizador”) queda en solo un sueño que a la vez que lo emancipa, lo diviniza le quita lo humano.
¿Cómo salir de un confinamiento? Solo publicando lo que escribe, pues, Sade no solo usa las plumas para redactar y publicar al mundo su ingenio, sino que también las usa para salir de allí volando como un ave. Se lo provoca constantemente a no escribir y su deseo por hacerlo se acrecienta, lo prohibido siempre triunfara, Su espíritu rebelde prevalecerá, mostrando al mundo que la conciencia de un mismo no es la que nos impone la iglesia, o el colegio, o medios de comunicación cada vez más vendidos al sistema, sino que esa rebeldía es la que nos mostrara a cada uno el camino, y para eso debemos vernos en un espejo, vernos y tomar conciencia de uno mismo, de este modo conseguiremos algo muy cercano a la libertad.
En la actualidad es fácil encontrar toda la obra de Sade, pese a que en su época fue sumamente censurada, mas, es aquí que brilla más, pues, pese a ser encerrado, confinado, mutilado, y prohibida, su obra llegara a todo el mundo que valore la rebeldía y el cuestionamiento “el artista brilla más en la adversidad”.


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